15 julio 2009

Denuncia internacional del genocidio israelí en Gaza


Amnistía Internacional, Human Rights Watch y agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) han denunciado los métodos utilizados por el ejército israelí en sus incursiones (habituales carnicerías humanas) en la Franja de Gaza. En este caso se refieren a las realizadas entre diciembre de 2008 y enero de 2009.

Soldados israelíes que participaron de las razias han declarado que sus superiores les instaban a disparar sin detenerse a distinguir entre civiles y combatientes. Los testimonios escritos y en video (publicados por Breaking the Silence) de una treintena de soldados sionistas, también refieren a la orden de minimizar las propias víctimas con el objetivo de garantizar el apoyo público a las operaciones de búsqueda y exterminio.

Una de las descripciones típicas que puede escucharse entre los soldados es “mejor disparar a un inocente que dudar en dar en el blanco enemigo”. Idiosincrasia deshumanizadora a la que nos tiene ya largamente acostumbrados la historia política y militar del improvisado Estado de Israel.

Otros militares entrevistados admitieron haber empleado con frecuencia la denominada "entrada mojada”: allanamiento de una casa a tiro limpio, lanzando misiles o proyectiles antitanque. Después recién se comprueba lo que había dentro. Otra práctica habitual en ocasión de allanamientos, fue forzar a palestinos como escudos humanos. Además, una de las peculiaridades de la invasión ha sido la profusión de explosiones controladas para demoler viviendas civiles.

A continuación, algunas de las enseñanzas de la filosofía israelí (fragmentos de testimonios):

- "Si alguna vez nos hablaron de inocentes, fue para decirnos que no había inocentes. Todos allí eran el enemigo. Es una frase que escuchamos al comandante de la brigada... No había normas para el combate. La norma era disparar".

- "Si no estás seguro, mata. La capacidad de fuego era insensata. Entramos y los estruendos eran desenfrenados".

- "En el minuto en que llegamos a nuestra línea de salida, simplemente comenzamos a disparar a lugares sospechosos (…) En una guerra urbana cualquiera es enemigo. No hay inocentes".

- "Nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte posible de nuestra zona"

- “Un comandante nos dijo que no habría segundos pensamientos sobre cualquier amenaza, real o imaginaria, que pudiéramos sentir... La idea era abrir fuego y no intentar considerar las repercusiones. Ante cualquier obstáculo, ante cualquier problema, abrimos fuego y no hacemos preguntas. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio se bombardea. Éste es el espíritu que se transmitió”

- "Se repartieron pasquines con el sello del Ejército y su Rabinato que contenían material político explícito: los palestinos eran descritos como los filisteos, nuevos en esta tierra. Como alienígenas en esta tierra que nosotros debemos retomar. Luego el rabino Chen nos habló de la santidad del pueblo de Israel y de que estábamos luchando en una guerra entre la luz y la oscuridad llena de connotaciones apocalípticas y escatológicas. El lenguaje era altamente mesiánico. La guerra entre la luz y la oscuridad era la preparación para la redención. Pero más perturbador que este asunto religioso era la demonización del otro, los hijos de la oscuridad, mientras nosotros éramos los hijos de la luz. Esto es muy problemático porque se podría esperar que se hiciera una distinción con los civiles"

El resultado:

Grupos de derechos humanos informan de 1.417 muertos (926 civiles) entre diciembre de 2008 y enero de 2009. El propio ejército invasor estimó la cifra de muertes en 1.166, aduciendo que “sólo” 295 de ellas eran civiles. Por parte de Israel murieron 10 soldados (4 de ellos por balas de compañeros) y 3 civiles.

La ONU confirmó que como resultado de las bombas y metrallas de la invasión israelí, han quedado en la Franja de Gaza 600.000 toneladas de escombros. 50.000 casas, 200 escuelas y casi 1.000 fábricas y talleres fueron dañados o convertidos en ruinas. A 6 meses de la invasión israelí el paisaje corográfico sigue siendo desolador y el Estado hebreo puede dar por satisfecho sus objetivos.

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